2026-06-18

255.- En que ha quedado el viaje de León XIV a España

 


 

 

 Pasados los entusiasmos de estos días, es el momento de preguntarnos, ¿Qué nos ha dejado el viaje de León XIV a España, ha servido para algo?  Motivos hay para pensar que nos encontramos en el mismo punto de partida, que nada ha cambiado sustancialmente y que España sigue siendo la misma que era antes de que el Papa nos visitara. Hagamos una breve recapitulación:     

En el tema de emigración, el Papa  ha dicho cuanto tenía que decir  y se le ha escuchado con respeto, pero de ahí no ha pasado la cosa, seguimos estando ante un problema espinoso de difícil solución, en el que hay que saber distinguir entre lo deseable y lo posible, más aún ni siquiera tenemos muy claro, si hemos de comenzar por ayudar económicamente   a los países de origen y concienciar a sus autoridades de sus propias responsabilidades  o insistir en la apertura de fronteras con el riesgo que se produzca un cataclismo o cuando menos una invasión pacífica. El debate está abierto y resultaría desaconsejable que alguien tratara de imponer su opinión en cuestiones tan  polémicas como lo es ésta.    

 Tampoco es que  que haya quedado resuelto el tema de la polarización.  Después de la visita del papa Leòn XIV los españoles seguimos enfrentados política y religiosamente como lo estábamos antes. Por más que se diga o se deje de decir, las posturas no han  cambiado y nadie quiere dar su brazo a torcer. Quien pretenda hacer de mediador en esta contienda ha de conocer profundamente la historia de nuestro país. Desde el siglo XIX la lucha entre el confesionalismo religioso  y el laicismo  ateo ha sido una constante histórica que acabó degenerando en una guerra civil,  en la que el bando nacional salió en defensa de los valores cristianos mientras que el bando republicano protagonizó una dura persecución religiosa dejando a su paso un nutrido número de mártires que según estimaciones pudo ascender a 10.000. Lo más triste del caso es  que siga habiendo personas, incluso entre la filas católicas, obstinadas en redescribir la historia y hacer pasar por víctimas a quienes fueron verdugos. Algo parecido es lo que está pasando con el Valle de los Caídos, hasta hace bien poco, lugar de reconciliación nacional, pero que con su resignificación unos y otros le ha convertido  en un lugar de enfrentamiento entre los españoles. Si verdaderamente existe una voluntad de acabar con la polarización, cuestiones como ésta, hace tiempo que debieron quedar zanjadas  porque si no es así, cabe preguntar ¿ A que estamos jugando?     

 Cordial y conmovedora, sin duda, resultó  ser la alocución  que el  Papa León XIV  dirigió a los diputados españoles pero que de ahí no pasó. Que yo sepa no ha ido acompañada de ningún gesto por parte del gobierno español de acomodar la legislación vigente a las directrices de la Iglesia, en cuestiones que afectan a la vida, la familia o  la educación, ni siquiera  se han planteado la posibilidad de detener el proyecto en marcha  de consagrar al aborto, elevándole al rango de un derecho constitucional.

 

   Esperanzadora en principio fue así mismo  la afluencia en el “Movistar Arena”,  lugar en el que se congregaron los diferentes agentes sociales, integrados por educadores, empresarios, artistas, deportistas, organizaciones sociales, sindicatos y patronales, con el fin de estrechar lazos y cooperar conjuntamente en el logro de una sociedad más justa y más humana. Todos ellos escucharon complacidos a León XIV, que les habló de la necesidad de tener presente la dignidad de la persona en el desarrollo de cualquier actividad humana, haciendo un llamamiento para entretejer conjuntamente redes, que hicieran posible una sociedad más justa y más humana.  Lo deseable ahora sería que todos estos buenos propósitos se plasmaran en proyectos reales y no cayeran en saco roto, como es costumbre, pero ¿Quién se acuerda ya de eso?

La enorme afluencia de jóvenes en la Plaza de Lima fue otro de los eventos que podía ser motivo de triunfalismos. Ciertamente, no deja de ser una buena noticia que “los jóvenes del papa” hayan acudido masivamente a escuchar unas palabras de consuelo para sus vidas vacías, a las que no acaban de encontrar sentido, pero esto a todas luces no es suficiente. “ Los jóvenes de Cristo”,   están obligados a algo más. De ellos se espera que asuman el compromiso cristiano en toda su integridad. Todo menos seguir bostezando hasta que se produzca la próxima concentración juvenil.  ¿Dónde está ese medio millón de jóvenes enardecidos? ¿Por qué no les vemos en las calles dando testimonio de Jesucristo y jugándosela por defender su fe y las cusas justas?   

Para acabar me gustaría decir que la gran expectación que la visita del Papa ha suscitado, aunque no lo sea todo, al menos es un signo esperanzador que viene a decirnos que no todo está perdido,  aún queda un rescoldo que debe ser alentado. Vamos a pensar que todavía estamos a tiempo de incorporarnos y reemprender la marcha para llegar a ser lo que un día fuimos    

254.-Impresiones sobre el viaje del Papa León XIV a España

 


 


El viaje de León XIV a España ha concluido y como suele suceder en estos casos, para unos ha sido motivo de satisfacción y no tanto para otros, al no haber sido escuchadas sus demandas.

Tal como era previsible, León XIV ha visto cumplido el objetivo principal de esta singladura. Cuando decidió venir a España tenía muy claro que este país representaba el escenario ideal para lanzar un mensaje de esperanza a los migrantes. El muelle Arguineguín, en Las islas Canarias, centro neurálgico de la ruta atlántica emigratoria que viene desde Africa a Europa, bien podía ser tomado como punto de referencia. León XIV fue en todo momento consciente de que en esta operación contaba con el apoyo del presidente de gobierno español, Pedro Sánchez, abanderado del movimiento emigratorio, quien le daría todo tipo de facilidades y así poder regresar a Roma con el deber cumplido.  

Otro de los propósitos del Papa era hacer de mediador en una España polarizada, que le ha recibido con los brazos abiertos. Estos días que ha pasado entre nosotros han estado plagados de momentos intensos y emotivos, entre los que cabe destacar la celebración eucarística del Corpus Christi en pleno corazón de Madrid. El mundo entero ha podido ver por televisión, la estampa impresionante de casi un millón y medio de asistentes al acto, postrados de rodillas adorando a Jesucristo Sacramentado, con el corazón abierto y la plegaria en la boca, a modo de canción, que nos trasportaba a aquel memorable Congreso Internacional, celebrado allá por el 27 de mayo al 1 de junio de 1952, en Barcelona, bajo el lema “La Eucaristía y la Paz”. Pareciera que no ha pasado el tiempo, pero la verdad es que entre ambas efemérides media todo un abismo.  El Congreso Eucarístico hay que ubicarlo en la España profundamente católica, mientras que la celebración eucarística del Corpus, de estos días, ha tenido lugar en una España manifiestamente laica, una especie de burbuja en medio de un estanque y esta circunstancia ha de ser tenida en cuenta, si no queremos caer en un irrealismo ingenuo e infantil, que para lo único que puede servir es para acallar nuestras conciencias.

 Por lo que respecta a otros eventos, merece la pena hacer mención de algunos de los programados, con un balance francamente positivo, por lo que a asistencia se refiere. No deja de ser una buena noticia que “los jóvenes del papa” hayan acudido masivamente a escuchar unas palabras de consuelo para sus vidas vacías, a las que no acaban de encontrar sentido, pero es preciso dar un paso más, hasta llegar a ser “los jóvenes de Cristo”, dispuestos a incendiar el mundo y asumir el compromiso cristiano en toda su integridad, al modo y manera de como lo hicieron los Jóvenes de Acción Católica que les precedieron y que tan sabrosos frutos proporcionaron a la Iglesia. No es suficiente con acudir de vez en cuando a una concentración religiosa, como si de una  “fiestuca” cualquiera se tratara, hay que comenzar a moverse. Todo menos quedar bostezando hasta que se produzca la próxima concentración juvenil. Urge acabar con una vida  lánguida  y hacer de las parroquias un lugar asiduo de encuentros juveniles y cuando la ocasión lo requiere, salir a la calle a dar testimonio de Jesucristo y jugársela por defender la fe y las causas justas.

   Masiva fue así mismo la afluencia en el Movistar Arena, en el que se congregaron los diferentes agentes sociales, integrados por educadores, empresarios, artistas, deportistas, organizaciones sociales, sindicatos y patronales, con el fin de estrechar lazos y cooperar conjuntamente en el logro de una sociedad más justa y más humana. Todos ellos escucharon complacidos a León XIV, que les habló de la necesidad de tener presente la dignidad de la persona en el desarrollo de cualquier actividad humana, haciendo un llamamiento para entretejer conjuntamente redes, que hicieran posible una sociedad más justa y más humana. Lo deseable ahora sería que todos estos buenos propósitos se plasmaran en proyectos reales y no cayeran en saco roto como es costumbre.

 Mención aparte merece la sorprendente comparecencia del Papa en el Parlamento Español, algo que sucedía por primera vez a lo largo de su dilatada historia.  La cordial alocución del Papa a los diputados fue bien acogida por el hemiciclo, teniendo como respuesta un aplauso cerrado de siete minutos de duración. Algo insólito. ¿Cómo se explica que un parlamento donde no se tienen en cuenta las directrices de la Iglesia y se legisla como si Dios no existiera, dispense semejante trato de favor a un papa? Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta la situación en que se encuentra el parlamentarismo español que, enfangado en la corrupción, enfrentado al poder judicial y carente de credibilidad, está viviendo sus horas bajas. Es por esto, por lo que la casta política se ha mostrado tan complaciente y no sabe cómo agradecer el gesto que con ellos ha tenido un referente moral de la talla de León XIV.  El hecho solo de haber traspasado las puertas del hemiciclo, ha supuesto para el parlamentarismo español un lavado de imagen, un blanqueo que estaba necesitando como agua de mayo. ¿Cómo no agradecer la presencia del Papa en el parlamento, si ello puede suponer el apuntalamiento de un edificio que amenaza ruina?

 Me gustaría finalmente hablar sobre la escenificación y puesta a punto de este magno acontecimiento, que ha servido para que la Iglesia Española saliera a la calle. ¿Qué cabe decir sobre el montaje de esta histórica visita?  Pienso que, tanto en Madrid como en Barcelona, se cubrieron sobradamente las expectativas más exigentes y es natural que así fuera, puesto que para ello no se han escatimado recursos materiales y humanos. Lo que yo no sabría decir es, si la espectacularidad ha podido dar pie a que se pensara que el catolicismo español estaba viviendo un momento esplendoroso de su historia, alimentando de este modo un triunfalismo infundado.

 

 Con ello no estoy negando que la concurrencia a los actos fuera masiva, lo que pongo en duda es que el único móvil de los asistentes fuera de carácter religioso, pues como todos sabemos: “No es oro todo lo que reluce”. En cualquier caso, el tema de la participación no puede sacarse fuera de contexto y  lanzar las campanas al vuelo, para decir alegremente que aquí no ha pasado nada y que  España sigue siendo tan católica como siempre lo ha sido, tratando así de quitar valor a las estadísticas, que nos hablan de todo lo contrario o escondiendo la cabeza debajo de tierra para no ver la realidad que está ante nuestros ojos  y que no es otra que los bancos de los templos casi vacíos, los sagrarios desiertos, conventos y monasterios que desaparecen por falta de vocaciones y un analfabetismo religioso alarmante y generalizado en la población. Cuidado con los triunfalismos narcotizantes, que pueden inducirnos a dormirnos en los laureles pensando que todo está ya hecho.

 La visita del Papa ha concluido felizmente y hay que despertar del sueño, por muy bonito que haya sido. Lo que ahora nos queda por delante es la cruda realidad, bien distinta a lo vivido en estos días, pero hay que afrontarla tal como es, con la seguridad de que Dios está de nuestra parte. Lo importante no es, que el Papa haya tenido que regresar a su sede pontificia, lo importante es la certeza de saber que Cristo sigue en medio de nosotros, caminando a nuestro lado y compartiendo con todos, la dura, pero siempre maravillosa aventura del vivir.   

253.-Expectativa ante la visita del Papa León XIV a España

 




El viaje del papa a España ha suscitado una notable expectación, tal y como suele suceder allí en los lugares que visita. Sin duda será recibido con entusiasmo general, si bien no todos con el mismo fervor, incluso algunos grupos minoritarios de izquierda española y movimientos laicos, muestran su reticencia y hubieran deseado que no viniera a España, así como movimientos independentistas que no han dudado en hacerse presentes, bajo el lema de "Yo no te espero" o “Europa Laica”, que tratan de torpedear su intervención en el Congreso de los Diputados, pero en realidad no es esto lo que más inquieta. Lo verdaderamente preocupante es que la visita del Papa se produce en un momento en el que España es un auténtico campo sembrado de minas, tanto por lo que respecta a la crisis interna de la Iglesia Española, como por lo que respecta al entorno político-social, que vive momentos turbulentos. A ello he de referirme a continuación.

Conviene tener presente que España hace 50 años dejó de ser la reserva espiritual de occidente, orgullo y esperanza de la Iglesia Católica, gobernada por Pio XII, para convertirse en un país en  el que, de facto, impera el laicismo beligerante, que pretende relegar el fenómeno religioso al ámbito estrictamente privado, como lo demuestra el  acoso policial a quienes acuden a rezar frente a las clínicas abortistas o la retirada de cruces y símbolos religiosos  en virtud de la memoria histórica o memoria democrática. Cuestiones como éstas y otras de más envergadura teológica, han sido motivo para que en el catolicismo español se haya abierto una fisura profunda, que mantiene enfrentados a sectores con posturas difícilmente reconciliables. Los progresistas acusarán a los conservadores de haberse quedado estancados en el nacional-catolicismo de la “fachosfera” y éstos les devolverán la moneda tachándoles de haber traicionado su fe.

Suele suceder que las visitas pastorales pontificias sirven para que salgan a la luz esas tensiones ocultas enquistadas, fruto de debates internos y lo deseable sería que la voz autorizada del Vicario de Cristo abriera cauces de entendimiento, porque no nos engañemos, va a ser necesario el concurso de todos para hacer frente al fenómeno progresivo de la descristianización, que amenaza con invadirlo todo.

Habrá que abrir un debate sobre, si lo que procede es seguir defendiendo un pluralismo político y religioso, respetuoso con el principio de libertad religiosa o más bien lo que hay que hacer es, a la luz del evangelio, tratar de lograr una uniformidad, que permita a todos los católicos remar en la misma dirección.  Lo que sí parece claro o al menos así se desprende del lema de este viaje, que reza: “Alzad la mirada”, es que hay que hacer un esfuerzo para alcanzar la unidad frente a la polarización. La cuestión ahora es saber si todo esto responde a una mera retórica o es el reflejo de una aspiración profunda.  Ya para empezar, cabe reseñar que amplios sectores del catolicismo español se han visto profundamente decepcionados con el spot oficial sobre la vista del papa, que dura 2 minutos 30 segundos. Técnicamente excelente, estéticamente muy logrado, atractivo, sugerente, todo lo que se diga es poco; la cuestión está  en que su mensaje, aun siendo muy humano y humanizador, queda huérfano de un contenido específicamente cristiano y cristianizador y éste es el problema que venimos arrastrando desde hace tiempo. La intencionalidad de la Nueva Evangelización era sin duda insertar el evangelio en la vida de las personas, para que éstas tuvieran ante sus ojos un horizonte de trascendencia, ante el que se sintieran atraídas, pero el mensaje que hemos tratado de trasmitir seguramente no ha sido lo suficientemente explicito o atractivo para que esto sucediera. No es que el mensaje haya sido demasiado humano, es que tal vez, no ha sido lo suficientemente divino.  Después de todo, Dios no solamente es el fin último de toda evangelización, sino también el motor que, a través de la gracia y los sacramentos, en definitiva, través de su Santo Espíritu, es el que lleva a feliz término la obra de la salvación.  En este viaje a España, al Santo Padre se le presenta la oportunidad de hablar con los interlocutores portadores de distintas sensibilidades, escuchar sus razones, sus planteamientos y una vez sabido de primera mano y no a través de intermediarios, lo que está pasando en España, hacer de mediador y actuar en consecuencia

Otro escenario distinto, pero también muy complejo, es el que su Santidad se va encontrar en el mundillo político-social. España está viviendo momentos de enorme convulsión. Los procesos judiciales contra dirigentes políticos se suceden. La corrupción política ha contaminado de tal modo la atmósfera que ésta se ha vuelto irrespirable, hasta el punto que, según el sentir de algunos observadores, estamos asistiendo al comienzo del fin. No deja de sorprender a propios y extraños que, el partido socialista actualmente en el gobierno, que tan poco respeto ha demostrado con la tradición religiosa del pueblo español, se muestre ahora tan complaciente con el Papa, a no ser que el Sr. Sánchez trate de instrumentalizar su visita a España en beneficio propio. Tal pudiera ser el balón de oxígeno que en estos momentos agónicos está necesitando el presidente.  Por ironía del destino, los medios de comunicación, el jueves pasado, nos ofrecían dos instantáneas bien diferentes; por un lado, aparecía la foto del Sr. Sánchez en audiencia reservada con el Santo Padre y por otro la foto de   la Unidad Central Operativa (UCO), registrando la sede del PSOE en la C/ Ferraz. Pocas veces se ha podido decir con tanta razón, que hay imágenes que valen más que mil palabras.

A León XIV, en su viaje a España, le espera una apretada agenda, en la que saldrán a relucir temas como la inmigración, la retirada de beneficios fiscales o la reparación de víctimas de abusos. Ojalá no fueran los únicos y se tuvieran también en cuenta la trascendencia de la “Resignificación del Valle de los Caídos”, “el proyecto en marcha de blindar constitucionalmente el aborto” o “las desastrosas consecuencias de la ideología de género en orden al matrimonio y la familia”. Pido a Dios que ilumine al Santo Padre para que su paso por España sea recordado como una bendición del cielo. El 7 de junio, festividad del Corpus Christi, a partir de las 10 h. de la mañana, muchos miles de personas acudirán a la plaza de Cibeles en el corazón de Marid, para escuchar el mensaje esperanzador del papa León XIV, que con voz potente gritará a los cuatro vientos que la verdad no es que Dios haya muerto, sino que Jesucristo vive y está en medio de nosotros

273.- Remanso del alma en calma

  Dicen que nuestro mundo es ruidoso. En casa, en el campo, en la calle, en el coche, nuestro oído está siempre conectado a algo; tenemos mi...