El reto de la realización personal
Hemos de recorrer el camino y hemos de hacerlo andando y desandando, avanzando y retrocediendo. Vamos haciéndonos entre caídas y tropiezos. Vamos aprendiendo con dificultad a ser nosotros mismos, poniendo en juego todo lo que somos y tenemos.
La mejor obra será la de nuestra propia vida, que hemos de ver como el reto personal al que hemos de enfrentarnos, sabiendo de antemano que fracasos habrá en este afán constante. Hemos de tener, por ello, el ánimo dispuesto para no rendirse e intentarlo de nuevo, las veces que haga falta, sin ceder nunca a la tentación de arrojar la toalla.
El valor de la firmeza frente a la derrota
Cuando uno falla, lo fácil es rendirse, pero si sabemos mantenernos firmes, estamos en el buen camino, que nos puede conducir al triunfo. Pues, ¿no es ya una gran victoria seguir intentándolo una vez y otra, después de experimentar el amargo sabor de la derrota?. A nadie se le exige ser perfecto, lo que se le pide es que no deje de luchar por ello.
Al final habría que decir que cuenta, y mucho, las veces que con tesón lo buscamos, dejándonos jirones de nuestra piel. El triunfo, en forma de resultados prácticos contantes y sonantes, puede que no llegue nunca. Muchos hombres y mujeres se morirán sin haber experimentado el sabor de la victoria y lo peor sería que ni siquiera se dieran cuenta de que el mejor triunfo puede haber sido el no haber claudicado nunca, el haberse mantenido firmes y constantes en medio de la contrariedad o indiferencia
«La mejor victoria no es el triunfo final, sino la firmeza de no haber claudicado nunca en el camino.»
Forjar la personalidad: De la fragua a la humanidad
La obra de la realización personal lentamente va forjándose, como se forjan los hierros en la fragua a golpe de yunque y de martillo, a base de fuego y de tenazas. Es así como vamos madurando, es así como vamos haciéndonos personas, como vamos haciéndonos humanos.
Es verdad lo que decía Xabier Zubiri : con la "personeidad" se nace; pero la personalidad se conquista, se va adquiriendo, con esfuerzo sobrehumano, sí; pero se puede llegar a conseguir Es cuestión de trabajar constantemente por llegar a ser más auténtico, más libre y comunicativo, más generoso y honrado, en definitiva, más humano. Todo un reto cargado de exigencias, ya lo sé, pero si este reto no existiera, ya solo nos quedaría un espantoso vacío.
Ética y satisfacción personal
Está claro que todo aquello que merece la pena es difícil y costoso; pero hay que luchar por ello. ¿Sabría alguien decir cómo uno puede sentirse satisfecho si no fuera así?. La honradez profesional en el ejercicio de nuestro ministerio significa mucho; pero ha de rematarse con el trabajo de ir haciéndonos a nosotros mismos.
Detrás de la profesionalidad está siempre una personalidad que, en definitiva, es la que nos define. El buen profesional es poca cosa si no hay detrás una buena persona, íntegra y cabal, enriquecida con valores morales, religiosos y humanos. No sé si la realización humana y personal está dentro de las aspiraciones de las gentes, pero si así no fuera, habría que lamentarse por ello, ya que la mejor obra que se puede realizar a lo largo de una vida es uno mismo.